8 ene 2011

A vueltas con la ortografía

Foto: EFE

Una de las razones por las que me gustaría entrevistar al periodista, escritor y académico Arturo Pérez-Reverte es que me encantaría preguntarle qué se siente siendo miembro flamante (entiéndase por tal, "lúcido" y "resplandeciente") de una institución contra la que en el pasado ha despotricado a su estilo, esto es, de lo lindo y sin complejo ni prudencia algunos. La Real Academia Española estrena nueva ortografía, y es inevitable que a todos nos venga ahora a la cabeza un artículo en el que el cartagenero se hacía eco de un texto divertidísimo (de autoría suponemos desconocida) sobre el "peligro" de las reformas ortográficas, que empezó a circular por Internet hace unos años y que, a este paso, podría convertirse en visionario del futuro de nuestra lengua, si los señores académicos siguen haciendo de las suyas.

Por si alguien no lo conoce: "Limpia, fija y da esplendor"

Surge, está claro, una duda: si nos vence la costumbre estos primeros días de novedades ortográficas, ¿seremos recriminados con dureza, y confundidos con quienes, por pura ignorancia, jamás han distinguido determinantes de pronombres, adjetivos de adverbios, y nunca en su vida han colocado una tilde, ni por casualidad? Nos rebelamos contra la entrada en vigor automática de la reforma. ¿No podría haber una vacatio ortographiae que, como la de las leyes, nos concediera un plazo que nos permitiera "cambiar el chip"?

Siempre me ha inspirado la RAE un sentimiento claro de respeto y admiración, pero ahora no me parece que esté siendo del todo razonable. Yo seguiré articulando fonéticamente truhán como un hiato bisílabo, no como un monosílabo diptongo. Y escribiéndolo, por tanto, con tilde. Me lo piden mi oído, mis cuerdas vocales, mi lengua, mi faringe y mi laringe, mi sistema fonador en general y mis más de treinta años de cultura en particular. Como a éste, a ése y a aquél. Y solamente a sólo. Para evitar ambigüedades. Porque mucho me temo que pasará tiempo hasta que acierte a escribir como exige el nuevo guion...

Y sobre la i griega (y): ye, sin comentarios.

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